¿Sabes cuál es la diferencia entre hormigón y cemento?


En muchas ocasiones hablamos del cemento y del hormigón como si fuesen sinónimos. La realidad es que, pese a tener mucho que ver, no significan lo mismo.

  • El cemento es un material en forma de polvo formado por caliza y arcilla calcinadas y molidas. Se le agrega un poco de yeso y, al mezclarse con agua, se convierte en una sustancia moldeable con la capacidad de fraguar tras un corto tiempo de secado. Así, se convierte en un aglomerante de gran consistencia.
  • El hormigón, en cambio, surge de la mezcla de este cemento con áridos (arena, gravilla o grava) que hace una reacción de hidratación al añadírsele agua. Esto da lugar a una pasta que al secar adquiere una consistencia pétrea. La amplia variedad de aditivos que pueden incorporarse a la mezcla hace variar sus propiedades, fuerza, color o tiempo de fraguado.

diferencias entre hormigón y cemento

Sus diferentes aplicaciones a lo largo de la historia

El cemento es uno de los materiales principales de la construcción, presente en obras de todo tipo. Es utilizado tanto solo como mezclado con otros materiales para adoptar nuevos atributos, como en el caso del hormigón.

Hay constancia de su utilización desde aproximadamente el 500 a. C. en Grecia. En la época romana vivió un amplio desarrollo, pues se experimentó con distintas mezclas y su uso permitió grandes hitos en la construcción de bóvedas y cúpulas. El elevado coste de producción hizo que desde la caída del Imperio romano su empleo decayera, pero los avances técnicos derivados de la Revolución Industrial permitieron multiplicar su desarrollo hasta convertirse en el siglo XX en el rey de los materiales constructivos.

Sus aplicaciones son muy diversas: desde la cimentación de edificios, el encofrado que permite darle a la estructura la forma precisa, la realización de piezas premodeladas que luego se adapten a la obra, o en combinación con armaduras metálicas que dan lugar al hormigón armado. 


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