El hormigón blanco, el futuro de la arquitectura y el diseño

Sin comentarios agosto 1, 2017

El blanco está de moda, y en el hormigón esta tendencia no se iba a quedar atrás. El hormigón blanco es un material tecnológico que confiere estética, durabilidad y resistencia a las estructuras arquitectónicas. Gracias a su composición, la construcción de edificaciones o pequeños objetos de hormigón visto es cada día más sencilla, pues, sin ir más lejos, no es necesario el revestimiento adicional. Su composición es similar a la de los hormigones habituales y son los áridos blancos los que dotan a este material de una blancura impecable.

Ventajas del hormigón blanco frente al habitual Hormigón blanco, el futuro de la arquitectura

El hormigón blanco presenta múltiples ventajas frente al hormigón habitual. Por un lado, su blancura confiere una estética y vistosidad que el gris nunca logrará superar. Además, este tipo de material puede pigmentarse con tonos claros (imposibles de obtener a partir del gris) para dar color a los proyectos arquitectónicos sin necesidad de revestimientos. Su composición dota al acabado de diversas texturas, densidades, rugosidades y consistencias.

Otro de los aspectos destacables es que su alto índice de blancura provoca que la temperatura del edificio disminuya, dotándolo de una mayor sostenibilidad.

Sus diferentes posibilidades de fabricación (en masa, autocompactante, fluido, drenante, con fibra, etc.) confieren a este material de una mayor versatilidad y diversidad de resultados.

La belleza de este compuesto facilita el trabajo al arquitecto, además de abrirle nuevas puertas al diseño de sus proyectos, pues puede utilizarse tanto para exteriores como interiores. De este modo, es en las viviendas prefabricadas donde más se ha extendido su uso.

Todas estas características han provocado el auge del uso de este tipo de material dentro de la arquitectura y la construcción. Su funcionalidad y el poco mantenimiento que necesita facilitan la obra y su ejecución, y sin perder ningún tipo de resistencia en la estructura. La estética y la calidad van dadas de la mano, sin olvidarse de la sostenibilidad.


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